MUNDO DE AMIGOS

Thursday, March 22, 2007

CIDADE DE DEUS,
ENTRE LEYENDA Y REALIDAD

Nuestro amigo Dávide Tonon describe la Ciudad de Dios, visitada por él en Brasil.

Ciudad de Dios, una película, una fabula urbana, es una favela ya mundialmente famosa de la periferia de Río de Janiero. La única que descansa en una meseta en lugar de escalar los montes que precipitan en el mar. 65 mil habitantes, pero en la prefectura por alguna magia resultan solo 28 mil.
La película la gente de la favela la odia y la ama: ha traído fama y algunos proyectos, pero lo que da rabia es que ha difundido la idea de un infierno en tierra, de un sitio donde solo hay espacio para la violencia. La realidad es mucho más compleja.
En Río las casas de ladrillos de las favelas codean sin mezclarse con las casas de la costa y de los barrios ricos. Pocas casas en cima del Hotel Sheraton hay jóvenes de 16 años de Vidigal que andan armados con ametralladoras. La playa y el estadio Maracaná son los únicos lugares neutros donde acaban todas las distinciones y todos son iguales y sin sello de procedencia.
La imagen que padre Anderson me “pinta” mientras charlamos la noche antes de mi visita a Ciudad de Dios es escalofriante. Durante el Carnaval de hace pocas semanas se podían ver alrededor de los carros jóvenes de 15-18 años que vigilaban la fiesta armados, en cima de los carros chicos un poco más jóvenes disfrazados de traficantes con armas de mentira y cerca de ellos niños con fusiles de madera y los ojos brillantes mientras miraban a sus ídolos más mayores: sueñan con ser un día como ellos, los dueños de la favela, dando vueltas con una arma potente, comprando las Nike último modelo, teniendo las chicas más guapas y tiñéndose el pelo de rubio. No importa si el éxito durará poco (la media de duración de los jóvenes traficantes antes de morir es de 4/5 años): ¡al menos por un poco podrán salir de la mierda del cuchitril y podrán tocar el paraíso de verdad!
Llega el día y, después de un largo viaje costeando toda la Bahía de Guanabara, llegamos. Encontramos a personas que se ocupan de proyectos de inclusión digital como instrumento para crear un punto de encuentro en la comunidad. Conocemos también a Iara de Alfazendo que nos cuenta de como su grupo trabaja para preservar la identidad y la memoria histórica de la comunidad. Promueven también un cineclub en las escuelas y en las parroquias. La iglesia – nos explica – ya no es el punto de encuentro de todos. Ahora también las diferentes iglesias se disputan a los fieles y, en algunos casos, los pastores evangélicos son inclusive amigos de los dueños del tráfico.
Se queja de los media, que solo hablan de Ciudad de Dios cuando hay algún hecho de violencia, y del hecho que hay muchos proyectos para mejorar la vida de la favela pero no hay coordinación, no hay visión ni una intervención integrada. Al final todo esto puede convertirse en un desperdicio de energías.
La distinción fundamental es entre las organizaciones que promueven mera ayuda asistencial y aquellas que en cambio intentan fomentar la transformación social de la comunidad. Entre quien ofrece actividades que mantengan los jóvenes simplemente ocupados y quien apuesta en cambio sobre su crecimiento y emancipación desde esta especie de nueva esclavitud.
Pero Iara es orgullosa de su gente, nos cuenta que en Ciudad de Dios funciona un sistema de economía solidaria, la gente se ayuda mutuamente de muchas formas.
Cuando has acabado el café pedirlo a la vecina es la cosa más normal y si necesitas que te cuiden al niño cuando sales no hay problema. Cuando alguien muere el funeral se hace con la contribución de todos y en Navidad cada familia organiza una fiesta con churrasco y todos se mueven de fiesta en fiesta, las puertas están abiertas a todos por toda la noche.
Son ejemplos de humanidad y de resistencia cotidiana a quien alrededor de tu casa te quita la felicidad y a quien, un poco más allá, te quita la dignidad y el derecho a un futuro. Por hipocresía o quizás por interés.
Hay algo de perverso heroísmo y de amarga gana de revancha en la última frase (seguramente de un joven traficante) que leo en una pared antes que el coche lentamente se aleje de las calles de tierra y polvo y sea escupida en el caos de la ciudad de los humanos.
"Vivo sou falado, morto sou lenda." Vivo se habla de mí, muerto seré leyenda.

Monday, March 19, 2007

MENSAJE A MIS AMIGOS

Ante todo disculpas por mi larga ausencia al regular contacto y por abordar hoy un asunto personal, lo cual no es la tónica de “Mundo de amigos”. Desde los primeros días de diciembre del pasado año –casi cuatro meses- no he actualizado esta página. Dicha situación la provocó mi ingreso en un hospital de La Habana producto de la afectación cardiaca que me afecta (valvulopatía mitroaórtica severa), así como la rehabilitación posterior que aún debe prolongarse por un tiempo más.

Ha propósito del ingreso comparto reflexiones sobre la atención que presta el Estado cubano a la preservación de la salud de los habitantes en esta isla caribeña, no obstante las limitaciones impuestas por el bloqueo económico, financiero y comercial de la nación más poderosa del planeta, Estados Unidos, a este pequeño país que lucha por elevar el nivel y calidad de vida del pueblo.

Solo durante el año 2006 permanecí internado en la sala de cuidados coronarios del Hospital General “Calixto García” de la capital cubana en seis ocasiones. Fui trasladado al mismo desde la comunidad en que resido en una ambulancia dotada de diversos equipos para urgencias médicas, solo con una llamada telefónica del galeno de turno en la policlínica, incluso en una ocasión los primeros auxilios los recibí en mi propio apartamento situado en el piso 19 de la barriada Nuevo Vedado. Hasta ella se trasladó la dotación del SIUM, nombre popular que reciben los vehículos del Sistema de Urgencias Médicas instaurado en Cuba.

Durante la estancia hospitalaria a todas horas conté con la presencia en la sala de médicos, personal de enfermería y técnicos especializados en cardiología vigilantes de los equipos conectados a mi anatomía cuyo monitor se reflejaba un electrocardiograma, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, el oxigeno en sangre y otros datos. Además suministro de oxigeno siempre que fue necesario, medicamentos, desayuno, meriendas, almuerzo y comida sin moverme de la cama. No niego que aun se presentan dificultades por el estado constructivo de la instalación y con la limpieza, pero ante tamaño esfuerzo las dejo en último plano.

GRACIAS fue el precio que debí pagar y el eterno agradecimiento a todas las personas que de manera paciente durante semanas fueron solícitos a las peticiones, quejidos, movimientos y hasta majaderías de quien se encuentra en una situación tan crítica.

Y…todo cubano tiene derecho a recibir una atención similar por lo que amigos, retomo el tema de otras ocasiones:
¿Lo relatado es o no la verdadera práctica de los derechos humanos?
¿Por qué el gobierno de Estados Unidos acusa a Cuba de violar dichos derechos?
¿Por qué el llamado “Plan Bush para una Cuba libre” pretende privarnos de este derecho?