
DERECHO MADE IN MIAMI
Hoy cuando el mundo realiza desde el 12 de septiembre al 6 de octubre del año en curso una Jornada Internacional por la liberación de cinco antiterroristas cubanos secuestrados en cárceles estadounidenses, les brindo parte de las reflexiones que publiqué tiempo atrás en la revista BOHEMIA.
Miami es una ciudad hosca y severa con unos, generosa y hospitalaria con otros, por ello recuerdo una caricatura satírica que circuló en Estados Unidos donde el Tío Sam armado con una sierra separa de un corte a la península de la Florida del territorio norteamericano. ¡Que les vaya bien! le dice mientras se aleja.
“Paraíso de los indeseables”. Es el calificativo más exacto que encontré para Miami en la memoria histórica de la casi centenaria BOHEMIA, desde que arribaron a sus pistas aéreas y costas oleadas de expertos en asesinatos y pillajes procedentes de Cuba. Así comenzó el año 1959 para la turística ciudad.
Y esa es la respuesta al porqué un Tribunal del Distrito Sur de la Florida, desconociendo la propia Constitución de los Estados Unidos, lleno de prejuicios y animosidad e influenciado por la mafia anticubana dueña de la vida, órganos del poder y medios de comunicación, etc. de ese territorio, condenó a severas y desproporcionadas penas a cinco cubanos que monitoreaban organizaciones terroristas para defender la soberanía de Cuba y a la vez brindaron un servicio colateral a la seguridad y tranquilidad de los norteamericanos, previniendo de acciones terroristas planificadas por dichos grupos para ejecutarlas dentro o fuera de los Estados Unidos.
Dejo sentado la imposibilidad de encausar con justeza en Miami Dade a personas acusadas de trabajar para el Gobierno de Cuba ya que, entre muchas otras razones, congresistas como Iliana Ross, los hermanos Díaz Balart y la Secretaria de Estado Condolezza Rice con la aprobación del presidente de Estados Unidos, se empeñan en eliminar el actual gobierno de Cuba y su régimen económico político y social por cualquier vía, incluso la intervención armada.
“Miami es una comunidad única, no se parece a otra de EE.UU. Nunca un grupo de inmigrantes se adaptó tanto y tan rápidamente a la economía y la política para tomar una ciudad...”, sentenció en una ocasión el letrado Paul Mckenna, defensor de uno de los antiterroristas cubanos.
La indignidad de ayer
En el nonagenario archivo de la revista BOHEMIA, encontramos un suceso -acontecido hace más de cuatro décadas- que demuestra la intolerancia, el revanchismo, la hipocresía y la doble moral imperantes en Miami. La ignominia de hoy tiene su génesis en la indignidad de ayer.
En su edición del 12 de julio de 1959, apenas seis meses después de la entrada de Fidel en La Habana, BOHEMIA publicó Impunidad en Miami, donde se observa con nitidez, cómo desde fecha temprana la mafia anticubana, allí radicada, ostenta el poder y cuenta con la venalidad de las autoridades.
“En la principal ciudad de la Florida -comienza el artículo-, el balance del 4 de Julio tenía trascendencia internacional. Pocas frases lo resumían: agresiones repetidas de las pandillas batistianas a la misión de buena voluntad, presidida por el comisionado municipal de La Habana, Pepe Llanusa; prisión arbitraria, durante horas, del cónsul cubano, Alonso Hidalgo, atacado bestialmente por los criminales de guerra prófugos, y tranquila escapatoria de éstos bajo la pupila apática de la policía local.”
En la víspera del Día de la Independencia de los Estados Unidos, arribó a Miami la comitiva de la Isla en acto de confraternidad con sus habitantes. Miles de personas colmaban las aceras presenciando el desfile integrantes del Carnaval habanero, bajo las banderas cubana y norteamericana. Pero “…en breves segundos, saltó a la vía pública la primera agresión...” ¡Comunistas! ¡Asesinos! vociferó una mujer con acento y ademán soeces arrancó del mástil la bandera cubana y la tiró al suelo. Así se inició una violenta provocación de fugitivos de la justicia con cuantiosa ficha criminal. Ello no importaba al otro lado del Estrecho de la Florida.
Continúa más adelante la narración “...un grupo crecido de hombres, empuñando cabillas, se interpusieron. Sincronizadamente, de una casa fronteriza empezaron a tirar piedras…”. Ante el problema creado, y para evitar males mayores, el cónsul de Cuba en Miami, se presenta en el lugar del incidente. “Súbitamente, media docena de hombres le hizo agresión. Los forajidos, manejando instrumentos contundentes, se ensañaron con el inerme Alonso Hidalgo, lanzándolo al suelo…” el cónsul yacía sangrando en plena calle pero los agentes policíacos arrestaron a curiosos y al diplomático cubano, no a los atacantes.
Los protagonistas de aquella infamia, son los antecesores de connotados terroristas de origen cubano como Luis Posada Carriles, Orlando Bosh Ávila, Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y otros que han descargado su odio, ira incontrolable y agresividad contra el pueblo de Cuba desde el triunfo de la Revolución en la Isla, hace 47 años.
Aquellos vientos trajeron esta tempestad
En la madrugada del 12 de septiembre de 1998, agentes -representantes de esas autoridades- detienen a Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, René González Sehwerert, Fernando González Llort y Antonio Guerrero Rodríguez, los trasladan al Cuartel General del FBI interrogándolos interrumpidamente durante horas. Después, en el Centro Federal de Detención de Miami (FDC), los ubican en solitarias celdas, aislados totalmente. Más adelante, los confinan al llamado “hueco”, en la Unidad de Albergamiento Especial.
Los cinco cubanos antiterroristas fueron detenidos, juzgados y condenados -en Miami- de forma vengativa, injusta y violatoria de las propias leyes y procedimientos de ese país, mientras connotados terroristas de origen cubano como Luís Posada Carriles, Orlando Bosh Ávila, Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y otros que han descargado su odio, ira incontrolable y agresividad contra el pueblo de Cuba desde el triunfo de la Revolución en la Isla, hace 47 años, son protegidos por el clan Bush, en particular por George W. quien ostenta la presidencia del imperio.
Solo hombres como Gerardo, Ramón, René, Fernando y Antonio, de su valentía, bravura y entereza, luchan por frustrar actos terroristas como la voladura del avión cubano en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976, en Barbados, o los ocurridos el 11 de septiembre de 2001, en Nueva York y Washington.
Hurgar en el pasado nos posibilita evidenciar que el Miami de hoy, es la versión ampliada de aquella ciudad hosca, severa con los revolucionarios que enfrentaron la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba antes de 1959 y, paradójicamente generosa, hospitalaria con los criminales y verdugos asilados como pulcros turistas, escapados de la Revolución triunfante.
…Al parecer en esa ciudad de la Florida -que el caricaturista de marras desea lejos- rige un Derecho made in Miami.
Hoy más que nunca antes el mundo debe exigir ¡Libertad Ya! para los cinco antiterroristas cubanos secuestrados por el gobierno estadounidense.

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